—¿Señor Von Doren? —ambos levantamos la vista y vimos a Toby con el botones. —Su equipaje, señor. —Simplemente, déjelo en la puerta. Lo llevaré al cuarto más tarde —le indicó León. —Srta. Silverton, me di cuenta de que no traía nada consigo —Toby dirigió su atención hacia mí. —¿Eh? Ah, sí. Estaba un poco apurada y pensé que, si León realmente me quiere, simplemente me llevará de compras —respondí con una sonrisa cursi. Toby se rio de mí y sacudió la cabeza. —Por supuesto, Srta. Silverton —Toby y el botones descargaron el carro y se marcharon rápidamente. —Toby, ¡dale propina al portaequipajes! —llamó León. —¡Ya lo hice, señor! —respondió Toby mientras la puerta se cerraba. Después de que nos quedamos solos, nos sentamos en un cómodo silencio durante un tiempo. Pasaron unos minutos y

