Narra Camila
—Oh, no sabes lo feliz que me haces —dice mi nana secando sus lágrimas—. Ese vestido te hace ver como una princesa.
—Gracias, nana. Quería que lo vieras antes de la boda, fue una lástima no poder llevarte conmigo a la prueba de vestido, pero estabas con tu familia.
—No te preocupes mi niña, igual, valoro que haya sacado el espacio para mostrármelo un día antes de tu gran día.
Llevo mese organizando mi boda, la wedding planer ha sido hermosa conmigo, ha tenido en cuenta cada detalle que le digo, cada observación, cada cosa que sale de mi boca para hacerla realidad; desde mis invitaciones, quería que fueran como esos mensajes que se envían por el mar, que dentro de una botella esté la información y datos de la boda, los centros de mesa, mis flores favoritas, todo es una realidad.
—Estoy tan feliz, nana. Siento que es un sueño todo lo que pasa, es como si justo ahora estuviera dormida, que esto es un mágico sueño.
Caminé hacia la ventana levantando un poco mi vestido, al rodar un poco las cortinas, veo el movimiento de todas esas personas que preparan el jardín para la celebración.
—Date prisa, cambiemos tu vestido. No queremos que el novio aparezca por allí y te vea, eso es de mala suerte.
—Oh, tienes razón, pronto llegará.
Esta tarde estaremos juntos para la cena, parte de mi familia llegó hace unos días y hoy queremos integrarnos un poco, sabemos que mañana no podremos y pasado mañana me iré con mi prometido de luna de miel.
—¿Necesitas que te ayude?
Asentí y me di la vuelta para que mi nana me ayudara a quitar el vestido.
—Ayer eras solo una niña malcriada y ahora, eres toda una mujer, no puedo creer; ¿en qué momento pasé de ponerte mamelucos a ayudarte con tu traje de novia?
Mi nana es muy importante para mí, cuando mis padres se separaron, pasé por una crisis muy fuerte, admito que no fue fácil para ella en un inicio; pero supo ganarse mi cariño, ella se convirtió en lo más cercano a una madre.
—Lo sé, tampoco yo lo puedo creer.
Por la tarde, mi padre llega del trabajo y entra a su habitación, era el momento perfecto para interceptarlo.
—Papito, ¿Cómo estás?
—¿Papito? Necesitas algo ¿verdad?
—No, solo quiero darte un abrazo, debo aprovechar todo lo que pueda porque luego me mudaré y ya no podré molestarte.
—Eso no quiere decir que ya no vendrás, Clarisa, tu nana y yo, seguiremos en esta casa.
—No por mucho mi nana estará aquí, cuando tenga mis hijos la llevaré conmigo.
—No, prefiero que te lleves a tu hermana y no a Jacinta, ella es quien conoce las funciones de todos aquí dentro; así que no, ella no sale de aquí.
—¿Qué me voy a dónde? —pregunta Clarisa apareciendo en la habitación de papá.
—¡Oye! Esa es mi blusa, te dije que no usaras mi ropa.
—Será la última vez, además, también estrenaste mi cartera Gucci antes que yo, menos mal te irás pronto.
—De lo que te has salvado, si la boda se hubiese llevado a cabo en la fecha inicial, también me estrenaría tus bolsas de Prada.
La boda era a finales del año, pero mi padre sugirió que fuera antes, es un hombre afanado, me imagino que su emoción lo llevó a querer que la boda fuera antes de tiempo por eso.
Mi hermana sale de la habitación y al rato escucho la voz de mi prometido.
—Ve, tu novio llegó.
—No, esperaré a que venga, así te saluda de paso.
—No, luego lo hará.
Mi padre hace un tiempo está extraño, no sé qué le pasa, no ha querido asistir a los eventos familiares ni ha querido aceptar nuestras invitaciones a salir.
—Papá, ¿pasa algo con Jhonny? No sé, ¿estás enojado por algo y aún no me dices?
—No, claro que no.
—Entonces ¿Por qué estás tan distante con él?
—Estás pensando cosas extrañas últimamente.
—De verdad ¿no pasa nada?
—Claro que no, ahora, sal de aquí, me organizaré para la cena.
Creo que lo que pasa con él, son esos celos de los padres al saber que un hombre se llevará con ellos a sus hijas, él ama a Jhonny.
Al bajar con los demás, encuentro a mi prometido cargando en sus brazos a uno de mis pequeños primitos y pajecitos de la boda, ya imagino como será una familia con él, quiero y deseo tanto tener bebés, levantarme por la mañana y verlo con nuestro hijo en sus brazos.
—Mi cielo, ¿Cómo estás?
—Estoy bien, algo estresado porque he hecho muchas cosas hoy, pero aquí estoy.
—¿Tu familia llegó?
—No, llegan más tarde, pasaré por ellos al aeropuerto al final de la cena, luego iremos a mi casa de soltero y los acomodaré en la habitación principal.
Sus padres viven en Suiza, solo los he visto un par de veces en los dos años de relación que tenemos. Jhonny es hijo único, sé que tuvo una hermana, pero falleció hace unos años, es un tema del que nunca me habló, entiendo que sea duro para él.
—Está bien, mi amor. Sé que te hará muy feliz tenerlos aquí contigo.
Mi madre no estará en la boda, no tuve relación cercana con ella, luego de separarse con mi padre, se volvió a casar y tiene una nueva familia. Me dijo hace unos días que no podrán viajar, al parecer a su esposo se le ha presentado una situación y no puede estar, no es algo que me afecte; la verdad me interesa más que esté mi padre, mi hermana y mi nana.
Mi padre baja de su habitación y tiene esa misma expresión con mi prometido, solo le da la mano y no cruza palabras con él. ¿Por qué se pone así?
—La comida está servida —dice el auxiliar de cocina.
—El chef preparó el día de hoy, comida italiana, esperamos que la disfruten.
Las mujeres que trabajan en casa traen los platos, para nosotros.
Mi prometido se sienta a mi lado, del otro lado está mi padre en la silla principal; frente a mí está mi hermana y del resto, tengo tíos, primos y amigos cercanos.
—Gracias a todos por venir, quisimos abrir este espacio para que Cami pueda compartir con ustedes, como saben mañana será un día ajetreado para todos y luego tenemos que despedirlos para su luna de miel.
Dimos inicio a la cena, estaba delicioso cada bocado.
—Oh, ¿alguien puede pasarme la sal? por favor —dice mi hermana tratando de alcanzar el frasquito de la sal.
—Yo lo hago —responde mi prometido.
Cuando extiende su brazo para agarrarlo, mi padre se pone de pie, se inclina y lo toma antes para dárselo a mi hermana.
—Yo lo hago.
—Oh, gracias padre.
Mi hermana mira a su cuñado confundida, lo sé, también estoy igual.
Al finalizar la cena, pasamos al postre, todos estaban curiosos por saber el lugar en el pasaríamos la luna de miel.
—No quería decirlo aún, es el regalo de mi padre. Nos iremos a Hawái, ¿lo puedes creer?
—Que amable, ya quisiera un suegro que me dé un regaló así.
—Eres afortunado Jhonny, esta mujer es como un tesoro.
—Por eso la amo, ella es mi vida, no saben lo feliz que estoy por unir mi vida a ella. Mañana podré decir con certeza que es mi esposa.
Todos nos miran con caras de enamorados, nos felicitan por nuestra linda relación.
—Bien, gracias a todos por aceptar esta linda invitación, esperamos que mañana podamos estar unidos y disfruten con nosotros el que será el mejor día de nuestras vidas.
Jhonny se despide de los presentes, le da un apretón de manos a mi padre y luego me da un abrazo y une beso a mí.
—Mañana nos vemos, te prometo que será el día más especial de todos.
—Oh, ya quiero que amanezca. Te imaginas, pronto despertaremos juntos, estaremos en nuestra casa.
Sus padres nos regalaron un hermoso apartamento de pareja como regalo de bodas, es increíble. Después de la boda nos iremos a ese lugar y la mañana siguiente nos iremos de viaje.
—Los días se hacen menos, señora de Müller.
—Ve con cuidado, tan pronto estés con tus padres, me llamas ¿de acuerdo?
Jhonny va a su auto y se aleja.
Volví con mis tías quienes tienen una botella de vino para charlar sobre la vida matrimonial, me darán sus consejos para conservar la buena convivencia, solo me imagino.
—¿Dónde está tu hermana? Esto también le servirá a ella si algún día decide casarse.
—No, el matrimonio no es para mí, no quiero amarrarme a un solo hombre sabiendo que afuera a cientos para mi sola.
—Clarisa, eres la hermana mayor, ¿no sientes vergüenza que tu hermana más pequeña se case antes que tú?
—No, siento lastima por ella.
Mi hermana pasa arreglada y con su cartera en manos.
—¿Vas a salir?
—Sí, tengo que juntarme con unas amigas, nos vemos más tarde.
Ella pasa meneando sus manos y sale de la mansión.
—Esa chica será una eterna solterona, ya lo verán.
Me quedé con mis tías como por una hora, charlamos sobre sus consejos para mí. Luego, fui a mi habitación para terminar de empacar algunas cosas. Abrí la gaveta de mis libros y allí encontré los pétalos de rosa en tela de ceda que había comprado.
—¡Mierd*!
Olvidé decorar nuestra cama, quería darle una sorpresa a Jhonny al llegar a nuestro apartamento. Quiero hacer un enorme corazón en nuestra cama, hacer un camino con ellos, quiero llenar el lugar entero.
Miré la hora y son más de las diez de la noche, si voy ya creo que puedo volver a media noche. Me di prisa y salí de casa, busqué mi auto y subí en él.
Por el camino pensé en lo que realmente quería hacer, pienso que hacer un lindo camino de pétalos hasta la cama, es la mejor opción, luego un corazón con nuestras iniciales dentro.
Llegué al apartamento y al estacionarme, me di cuenta que el auto de Jhonny estaba aquí. Sonreí al pensar que quizás se nos ocurrió la misma idea, tiene una sorpresa para mí.
Con cuidado abrí la puerta, fui silenciosa para poder sorprenderlo. Pasé por la sala y todo estaba oscuro, seguí por la cocina y no había rastro de él ¿Dónde está?
Vi que del pasillo salía una luz, al asomarme, me doy cuenta que la habitación no estaba cerrada, él estaba allí. Nos vendría bien una última noche de pasión como solteros.
En puntas de pie empecé a acercarme, pero había un ruido que no era muy alentador.
—Oh, sí… Oh….
Eran los gemidos de una mujer, algo que me hizo saltar el corazón.
—Di que eres mía —escucho la voz de mi prometido.
Luego de su voz una fuerte palmada que resuena.
Mi respiración se agita, aceleré mis pasos y le di una patada a la puerta.