Zoe levantó la cabeza con un sobresalto y volteo hacia todos lados tratando de aclarar bien donde estaba, seguía en la cama donde comenzó la masacre, pero los bandidos no estaban por ningún lado, cuando se quiso dar la vuelta sintió como si hubiese saltado de las montañas en Noruega y el aterrizaje se hubiese visto fastidiado por un brusco ventarrón, todavía recordaba ese amargo suceso que casi le rompe las vértebras, si no las tuviera forradas en metal seguramente le hubiese ido muy mal. Entres quejas se logró sentar en la cama y por lo menos tuvieron la decencia de ponerle una camisa, desabotonada, pero al menos no estuvo durmiendo con el culo al aire, torpemente se logró poner en pie para comenzar a abotonar la camisa y poder salir de ahí pues tenía hambre, un buen pedazo de carne le ay

