Zoe terminó de sembrar los tallos de las rosas en pequeñas macetas donde se iban a quedar hasta que echaran raíces y entonces serían cambiadas a unas macetas más grandes, vio a Mikail todavía en silencio contemplando el cielo y se había terminado el cóctel. – ¿Te vas a quedar a dormir? – preguntó mientras se quitaba los guantes. – ¿Puedo? – bajó la cabeza de nuevo y la vio de pies a cabeza. – Si quieres... – se encogió de hombros – Tengo cinco cuartos de los cuales solo ocupo uno, si te vas a quedar iré a prepararte el cuarto para que duermas, pero te cerraré la puerta con llave. – dejó caer los guantes al suelo y los arrinconó con el pie. – Me quiero quedar contigo. – se acomodó mejor en el sillón. – Bien, iré a ponerte sábanas para que te cubras en el cuarto más alejado del mío. –

