– El señor Cuervo está muy contento con el trabajo que hicieron. – dijo mientras observaba el cuarto asqueroso donde los mercenarios estaban. – Que bueno, ya nos van a pagar nuestro jugoso sueldo. – el hombre se frotó las manos como si fuese una mosca. – Si, solo hay un pequeño detalle. – le pegó una patada a una caja de pizza para apartarla de su camino. – ¿Qué detalle? A nosotros nos cumplen o les va a ir mal. – el tipo se enojó. – El detalle es que ustedes pidieron un préstamo al Wendigo, no le pagaron y lo amenazaron, él forma parte de los Jinetes, está bajo el ala del señor Cuervo y él no perdona las traiciones ni las faltas de respeto. – después de eso los otros hombres cayeron al suelo con huecos en las cabezas. – ¡Malditos! – el hombre más bajo quiso sacar un arma, pero recibi

