Las horas seguían pasando, siendo horas hasta llegar a Una larga semana. Muy difícil para todos, en especial para Julián, quien seguía eliminando la falsa información, dejando claro la versión real. —¿Has hablado con Ámbar? —Preguntó Luciano. —Sí, se me ha hecho difícil convencerla de que espere un poco, a que su padre y Leonel acepten nuestra relación. —Tienes mucha paciencia. —Dijo Luciano con una sonrisa. —Yo me llevé a mi prometido, ya que es hija única y no me querían, por la mala fama de Lucas. —¿Y como aceptaron la relación? —indago Julián, sorprendido. —Los amenacé, les dije que me aceptarán o me la llevaba para Asia —confeso Luciano riendo. —Eres un duro. —Sí, y ahora haré sufrir a Leonel, me llevaré a su esposa para Italia —hablo riendo. —Es una ayuda para mí, así se olvi

