Julián y Ámbar, decidieron tomar un vuelo desde Italia hasta Argentina y enfrentar a la familia de Ámbar sobre su relación. Ya no podían seguir ocultando nada, había llegado el momento, el cual ambos tenían y de la peor manera posible. El avión aterrizó en Buenos Aires, y con él, la esperanza de Julián y Ámbar de enfrentar la verdad y esperar que todos entendieran que entre ellos fluyó el amor a primera vista y era sin duda un fuego imposible de apagar. Al salir del aeropuerto, una camioneta negra los esperaba, lista para llevarlos a la mansión Urrutia. El corazón de Ámbar latía con fuerza, anticipando la reacción de su familia. Sobre todo de su papá y tío, Carlota también esperaba para intervenir un poco, si la situación empeoraba. Era la más conocedora de toda esa relación. —Todo va

