Ella llevaba un hermoso vestido que Mauro fue levantando muy despacio a la vez que acariciaba las curvas de la hermosa mujer que tanto había deseado. Ella a su vez acarició su pecho mientras lo besaba y el gruñido de él la excitaba. Mauro dejó caer el traje y se deleitó con la silueta de ella, se veía hermosa no tenía marcas, el embarazo no parecía haber tenido ningún efecto en su cuerpo. La tomó de los pies jaló y esta cayó acostada debajo de él y la besó. Abrió delicadamente las piernas de ella y junto su intimidad con la de Pía. Ella percibió su dureza y cerró los ojos por inercia en cuanto sintió cómo se frotaba en su pubis. Las manos de la chica fueron bajando, la yema de sus dedos hacía estragos en él hasta llegar a su m*****o duro y dar un leve apretón que logró un gemido largo

