— Quieres ir conmigo a lo de las medidas? Hicimos cita e iremos mañana— — No Mau me siento cansada, no tengo ganas de nada— se viró en su cama. Desde la muerte de su madre no hacía más que dormir. — Sofía tienes que salir de esa cama no puedes estar todo el tiempo acostada, es difícil pero tienes que seguir— La chica hacía caso omiso a sus palabras, su mirada estaba perdida ya llevaba más de dos semanas postrada, derrotada y sin ánimo. Su madre era un pilar en su vida, la verdad ambos padres lo eran. Siempre fueron amorosos y dedicados a ella, por su parte ella fue una niña ejemplar y educada, muy aplicada en sus estudios. Nunca los había desobedecido ni siquiera refutaba las decisiones de su madre en su vida aún cuando ella, en ocasiones no estaba de acuerdo. Ahora sentía un vacío,

