—Hey oigan, hey ustedes de mantenimiento oiga señora deténgase. Policía es ella tiene un complice son ellos.— gritó el director medico, quien tan solo de verlos sabía que no pertenecían a la plantilla de empleados del hospital. La gente alrededor empapados en agua, corrian asustados de la mujer y su acompañante, los cuales llevaban buscando en aquel hospital mas de veinticuatro horas. La fuerza policial desde afuera acuartelo la entrada por donde salieron ambos sospechosos, ya sabían que ella no operaba sola, no solo tenía un complice sino que soborno a un enfermero y este estaba ya en custodia de la policía. Fue él quien lo ayudo a identificar al segundo prófugo en las cámaras de seguridad. Frente a la puerta les dieron el alto. Allí llegaron Luther, el doctor Ricci y Ludovico quien

