Después de haber comido con nuestros amigos en un restaurante y de haber dado cuantas innecesarias vueltas por la ciudad, tratando de perder el tiempo, nos detuvimos en unas comidas rápidas para cenar antes de ir en busca de una discoteca. Para mi lamento, Penélope seguía con nosotros y no había sabido nada de Elliot en todo el día, ya que no contestaba las llamadas de mi amiga y la había dejado un poco preocupada, pero trataba de disfrutar con los demás. Me paré junto a David en la entrada del lugar, mientras averiguaban si había lugar para comer. Aisha nos pisaba los talones con su mamá, esa que parecía un chicle. Estaba en medio de puros jóvenes, como si tratase de vigilarnos o como si de ese modo fuese a conseguir algo. Me recosté en el pecho de mi amigo y las observé. —¿No te

