No podía conmigo misma por dentro al verlo así, además de que tenía una simple camisa esqueleto negra, dejando al aire los músculos de sus brazos y su clavícula. Se veía tan sexy, que comenzó a arder mi bajo vientre sin ninguna explicación. Sin embargo, el mágico momento se rompió en cuanto el adorno cedió al peso de ambos y se rompió. Por impulso me recogí en mi misma, soltando las manos que me sostenían en la isla y me tapé el rostro esperando el impacto, pero al contrario, sentí el abrigo de su cuerpo pegado al mío completamente, mientras uno de sus brazos hacia fricción a mi costado, como si se estuviese sosteniendo de la isla. Él había reaccionado rápido y se sostuvo de lo que estaba detrás mío para no caernos, mientras que yo me había ocultado prácticamente en su pecho sin querer

