Ha pasado dos semanas desde que Anne estuvo en mi casa y todo cambió radicalmente desde esa noche. Mi madre hizo algunos comentarios sobre el ruido durante el desayuno pero nada demasiado comprometedor y nosotros pudimos ir al trabajo con una sonrisa enorme y la sensación de que una nueva etapa de nuestra relación se forma. Durante estas semanas aprendí mucho sobre Anne y las cosas que le gustan, como la comida que le preparo y los besos en el cuello, su forma de pegarse a mí cuando dormimos juntos y lo feliz que es al ir a caminar a los distintos parques que hay aquí. El asunto de su periodo fue algo nuevo y extraño para mí porque, bueno, soy hombre, pero traté de mantener una actitud relajada y de cero contacto para no hacerla sentir incómoda. Afortunadamente fue algo muy corto y si

