Cuando James dice que quiere ir a tomar una copa, las imágenes de esa noche vienen a mi mente y sonrío. Sólo bebí una cerveza pero me siento un poco alegre y todo parece estar más a mi favor cuando él me deja elegir el lugar. -Cohibar City-le digo con una enorme sonrisa en mi rostro. Su cara es algo fascinante de ver porque pasa del desconcierto a la sorpresa, y de esta a una expresión pícara, propia de un cómplice. Debo reconocer que cuando me habló de sus sentimientos me sentí un poco abrumada porque, dada la situación de mis padres, no tuve mucho tiempo para pensar en lo que pasó. La verdaderamente importante y agradable experiencia que pasamos juntos. Cuando llegamos, vamos directamente a la zona vip y pedimos unos daiquiris de fresas. Cuando le doy el primer trago al mío, siento

