Abro los ojos perezosamente y encuentro a la chica dormida en mi pecho. No sé por qué, pero el que no se haya ido me hace sentir muy feliz porque eso significa que le gustó. O quizá es que terminó igual de cansada que yo y no tuvo fuerza para hacerlo.
Sonrío al recordar todo lo que pasó anoche, sus besos, su forma de mirarme, hacer el amor por toda la habitación, en la alfombra, en el escritorio, en el balcón… No sabía que una mujer podría ser tan demandante y que yo podría llegar a satisfacerla.
Mi traidor cuerpo comienza a endurecer cierta parte que a ella le agradó mucho anoche al recordar todo lo que hicimos.
Me siento secretamente feliz por haber tenido mi primer encuentro s****l con ella y que el suyo haya sido conmigo. Definitivamente ya nunca más olvidaré el día del doble siete.
La miro y caigo en la cuenta de que yo no sé su nombre, así que le envío un mensaje a Samuel indicando que quiero saber toda la información posible de esta chica. Es demasiado hermosa y aunque no sé cómo sean las chicas de este país, quiero hacerle saber que tengo la capacidad de hacerme responsable por lo que pasó entre nosotros.
Recibo el mensaje de Samuel y me sorprende bastante su velocidad para obtener información.
“Anne Williams, graduada de Finanzas en Frankfurt.
FDN: 07/07/ 1996
Ex pareja: Kyle Anderson
Hija de Martin y Julie Williams, dueños de Saint Jones Enterprise.”
Ayer fue su cumpleaños y al parecer también es una chica que está destinada a tener un buen puesto en el mundo empresarial.
Recuerdo que Saint Jones es una empresa pequeña con la que quería hacer algunos tratos hace poco pero alguien hizo unos movimientos extraños y se fue a a la quiebra muy rápidamente.
Estoy a punto de acariciarla para despertarla y jugar un poco cuando escucho ruido en el pasillo.
-Lucian por favor, no puedes entrar ahí- La puerta de mi habitación tiembla cuando Lucian trata de abrirla. Mierda. Debí poner el seguro anoche.
- ¿Por qué no? ¿A caso James está enfermo y por eso olvidó ir con nosotros a desayunar? Sabes lo difícil que es quedar todos juntos para vernos... - Escucho su voz y recuerdo que hoy había quedado de verlos. ¡Mierda!
-Chicos por favor, James aún duerme. No me hagan tener que pedir que los acompañen afuera- Sam trata de convencerlos pero sé que no podrá contra ellos dos.
-A un lado Samuel, no importa que a tu jefe le haya dado una maldita enfermedad. Me escuchará porque no está tratando con cualquier persona. Somos sus mejores amigos-
Es tanto el escándalo que hace al abrir la puerta que Anne despierta sobresaltada y yo alcanzo a subir la colcha para cubrir un poco la desnudez de su cuerpo mientras ella está horrorizada.
- ¡Gerard! Mira esto, es James con una chica. ¡Con una chica! Por fin se ha acostado con alguien, que felicidad- Lucian grita y yo me siento molesto y avergonzado por lo que acaba de decir.
-Pero hombre, no tienes por qué ponerte rojo. Es normal que nos sintamos felices de que por fin hayas tenido sexo con alguien- Gerard se atreve a echarle más leña al fuego y yo no sé qué hacer mas que mirarlo con odio.
-Gerard, largo de aquí- Le digo mientras me levanto para lanzarle la lámpara del buró junto a la cama.
-Vamos viejo, quiero saberlo todo sobre la chica que se robó tu primera vez. Señorita, debe hacerse responsable de mi amigo. Es su deber- Este hombre no tiene vergüenza y está comenzando a colmar mi paciencia. No quiero mirarla porque siento cómo la cara me arde de vergüenza.
- ¿En serio fue su primera vez?- dice incrédula. -No lo pareció para nada, me hizo tener al menos cuatro orgasmos y dudo mucho que alguna chica que haya estado con usted pueda decir lo mismo, señor- La voz de Anne suena ronca y aunque también está muy avergonzada por todo lo que ha dicho mi amigo lo pone en su lugar. Este, molesto, no sabe qué decir y entonces Lucian habla.
-Amigo, señorita, lo sentimos por interrumpir su privacidad y nos retiraremos en seguida. Que tengan un buen día y disculpen. Gerard, vámonos- Por lo menos él tiene la amabilidad de respetar mi privacidad y se lleva a un Gerard muy enojado.
Cuando cierran la puerta, obligo a mi cuerpo a mirarla y ella está ahí con una sonrisa burlona.
- ¿En serio fue tu primera vez? - Siento su tono burlón, pero no me afecta, dado que sé que ella me ha dado su primera vez.
-Si, igual que la tuya- Le digo mientras la beso suavemente en los labios y luego la miro.
Ahora es su turno de sentirse avergonzada y el rubor en sus mejillas me hace sentir muy feliz porque yo he sido el primer hombre en su vida. Eso es puro orgullo masculino y se siente bien.
-Aunque debo decirte que no esperaba que esto pasara y no nos protegimos, si quieres ir al médico a hacer algún examen por tu tranquilidad, lo pagaré. No estoy enfermo ni nada, pero si quieres asegurarte lo entenderé- Me siento muy nervioso al reconocerlo, pero su sonrisa burlona se ha ido y eso me calma.
-Te agradezco la información y no, no necesito mas que una pastilla para estar tranquila. Como tu mismo dijiste, también fue mi primera vez y estoy limpia. Ahora, creo que debo irme- dice mientras comienza a buscar su vestido y lo encuentra todo arrugado. La expresión en su cara hace que sienta pena por ella.
-No me parece que eso sea lo más adecuado para salir durante el día. Te llevaré a comprar algo de ropa y de paso por la medicina que necesitas- Le digo mientras recuerdo que sus medias y tanga quedaron perdidos anoche y de ninguna manera dejaré que se vaya así.
-Te lo agradezco, pero no, sólo te pediré que me prestes algo de ropa para irme- Es demasiado hermosa para hacerla pasar un rato de vergüenza frente a otros además del que ya pasó.
La invito a bañarse mientras busco la ropa más pequeña de mi armario y se la doy. Trato de hacer que combine con sus tacones de muerte y me dirijo al comedor para pedirle al ama de llaves que prepare un desayuno extra para ella.
Cuando sale de mi habitación se ve increíble. Lleva uno de mis trajes con una camisa rosa que tomé del armario de mamá. Es muy hermosa para haber estado tan oculta en su vestidor. A veces las mujeres hacen cosas raras. Sólo espero que no note que la tomé.
Después de terminar el desayuno me ofrezco a llevarla a su casa y ella accede porque se da cuenta de que anoche, cuando salimos del bar, no trajo su bolso ni su abrigo. Tomamos uno de mis coches y no tardamos mucho en llegar a su casa. Antes de que salga, le entrego mi tarjeta.
-Sé que has rechazado que me haga responsable de ti y lo entiendo, tu cultura es diferente de la mía. Pero si algún día llegas a necesitar algo, sólo llama- Le digo esperanzado de volverla a ver.
-Lo tendré en cuenta, gracias- Me da un beso en la mejilla y baja del auto hacia su casa, cuando veo que abre la puerta me marcho y pienso que la noche que pasamos juntos fue la más bella que he tenido en toda mi vida.