Despierto antes de que salga el Sol y miles de pensamientos acuden a mi mente. Ese montón de tontos que se hacen llamar mis amigos me quitaron el teléfono en la primera oportunidad y no pude ni desearle buenas noches a Anne. Creo que eso no había pasado desde que me fui a Italia. Ahora mismo estoy en la habitación donde todo comenzó y siento los nervios arremolinarse en mmi estómago. Pienso un poco en lo que hemos atravesado desde que nos conocimos y pienso que, de verdad, no cambiaría nada de lo que hemos pasado, ni lo bueno ni lo malo. Porque todo eso nos ha llevado a ser lo que somos ahora, nos ha mostrado que lo que hay entre nosotros es verdadero amor y no un simple encaprichamiento de adolescentes. La luz del sol comienza a colarse poco a poco por la ventana y, junto con ella, vien

