Cuando lo ví irse de la casa de su madre sentí como si mi alma volviera a mi cuerpo, pero no para bien. Me senté un rato en la sala, pensando en lo que podría hacer para solucionar las cosas. Miré a todas las personas que estaban ahí frente a mí y noté el recelo con el que me miraban, lo cuál sólo me hizo sentir peor. Pensé en lo que James dijo acerca de irse a Italia y eso me hizo reflexionar sobre lo que estoy haciendo mal. -Uhm... Sam...- dije algo cohibida, dado que mi relación con él no es tan buena y ahora mismo debería estar odiándome por todo lo que le dije a su amigo. -Dime Anne.- dijo con una formalidad que entendí como su manera de expresar su desprecio hacia mí. -¿Podrías llevarme a casa por favor?- susurré mientras de nuevo jugaba con mi cabello. -¿Ahora mismo?- me miró

