Cuando Anne comenzó a tener esa crisis tuve mucho miedo de que se saliera de control, pero no fue así. Me alegra saber que pude convencerla de seguir adelante. Todos los días tenía miedo de volver a casa y verla marchitarse... o encontrar algo peor. Pero en estos dos meses las cosas han cambiado para bien y me siento feliz. Al principio si, me refugié en trabajar como un loco para no sentir el dolor pero debo confesar que mi terapeuta sí me está ayudando bastante. Al principio quiso tratarme con antidepresivos pero cuando quise surtir la receta no la encontré y le dije que no quería llevar ese tipo de tratamiento, así que nos fuimos por algo un tanto más tradicional. Ahora puedo estar en paz porque la terapia también le está funcionando mucho y ya no está apática ni en la cama todo el ti

