Devora Luego de tocar el timbre, me dediqué a mirar el patio delantero. Todo estaba tan verde y con vida que me hizo pensar en que tal vez debería cambiar mi departamento por una casa. Necesitaba un jardín, no solo por Grey y sus demandantes exigencias de espacio. Debía ser buena plantando hortalizas y flores, era una cosa de familia y soñaba con tener rosas del mismo color de las mejillas de Katherine. ¿Qué demonios? Estaba pensando en rosas no en ella y de la nada solo llegaba colándose en mi mente, haciendo algún extraño vudú cerebral o lo que fuese cuando ni siquiera era capaz de contestar mis llamadas. Por millonésima vez en esa mañana, miré mi celular y no había señal de interés de su parte

