Capítulo 25

1939 Palabras

Sin necesidad de cambios, tú eres el jefe. No he parado de llorar, Regina ha hecho hasta lo imposible por calmarme y no lo ha logrado. Mi niño, mi bebé, esto no podía ser cierto, Val me lo dijo estaban todas las condiciones. ¿Sería verdad que no lo logró? —Señorita, por favor. Tranquilícese, eso no le hace bien al angelito. —Lo intento, Regina, pero este dolor que tengo dentro no se calma con nada. —Señorita, lo sé, pero le aseguro que eso no es así, esperaría a que ellos aparecieran, pero creo que es momento. Con cuidado saca un pequeño celular de esos que usaba cuando era niña, parecía más de juguete que de verdad. Lo abrió y me lo entregó. “Gia, prepárate, pronto iremos por ti, Enzo”. Rezaba el mensaje. Corto, preciso y conciso y sabía de quién se trataba, el señor Di Rossi esta

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