Capitulo ciento sesenta y ocho

2515 Palabras

Akemi Ahora más que nunca estaba contento de haber aceptado aquel trato con Fionn. Nos daba un lugar a donde ir cuando dejáramos el agua y considerando el estado de Lucifer, me tranquilizaba que pudiera estar seguro, mientras Madeleine y yo seguíamos el viaje por tierra. Aunque no dudaba que Samael tuviera otra carta bajo la manga que hiciera que el viaje por tierra fuera una verdadera tortura. Y ya de por si no la teníamos fácil, la única manera de poder hacer que la oscuridad que estaba acumulada en nuestros cuerpos desapareciera era con un hechizo que necesitaba de antemano una infusión. Para ello necesitábamos conseguir una lagrima de unicornio, dos pétalos clavel dorado que era una flor única de las montañas sagradas y por último un pluma de fénix. No era una lista muy larga, pe

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