Jessa Algo andaba mal. Siempre he sido de esas personas que escuchan sus presentimientos y justo ahora tenía uno muy malo. Llámenlo como quieran, pero el punto era que todo esto era raro. Me emocione cuando Aike y Axel me dijeron que me llevarían a una granja de manzanas, me gustaba el aire libre y pensé que aprovecharíamos esta situación para estar juntos. Pero eso no fue lo menos que paso. A penas llegamos me dejaron con estas personas extrañas, que me miraban de una forma muy intensa. Tal vez era mi imaginación, pero el punto era que no me estaba sintiendo muy cómoda. —Me acompañas a recoger manzanas— me pregunta una de las hijas de la pareja, su nombre era Sofía y era la hija menor. —Sofía no la molestes ¿cómo se te ocurre preguntarle algo así? Nosotros servimos no al revés— la

