Jessa. Mire al que consideraba al demonio más peligroso de los cinco, joder podía sentir el peligro de solo mirarlo. Cuando nos conocimos supe que tendría que tener cuidado con él y no me equivocaba, sin embargo no quería huir lejos a pesar de que mi instinto me alertara. Porque sabía lo que estaba haciendo, me estaba retando. Disfrutaba provocándome y midiendo mi reacción de esa manera encontraba más fácilmente mis debilidades, no era de extrañar que pudiera leerme con tanta facilidad. Era algo que odiaba. Pero dos personas pueden jugar el mismo juego. Esta era mi oportunidad de poder vengarme por varias cuentas que me debía. Todavía no se me olvidaba nuestra discusión en el salón de música y para dejar las cosas atrás mínimo tendría que darle una lección, de esa forma podría decir que

