Jessa No podía creer que hubiera dejado que tocaran mi cuerpo de esa manera ¡y encima lo disfrute! No podía negarlo por más que mi orgullo se interpusiera. Había sentido el mayor placer de mi vida. Fue la cosa más erótica y de solo volver a recordarlo provocaba un cosquilleo en el interior de mis muslos. Mi mente y cuerpo me estaban jugando una mala pasada, era difícil poder enfadarme o molestarme con alguno de aquellos hombres por lo que sucedió. Sin duda me gustaría culpar sobre todo a Lucifer. Pero cuando me dio la oportunidad de terminarlo me negué rotundamente porque estaba disfrutando de una experiencia que jamás en mi vida había considerado experimentar. Mis parejas siempre habían sido hombres que muchas veces eran aburridos sobre todo sexualmente hablando, siempre me hacía trop

