Vicenzo. Una tenue luz del sol golpeó mi rostro y no tuve de otra que abrir mis ojos para ver los primeros rayos de sol hacerse presente en el enorme ventanal de mi habitación, todo esto se hubiera evitado si alguien hubiera cerrado ese ventanal anoche, pero gracias a que no tuve tiempo de supervisar la habitación no me di cuenta. Solté un suspiro y me estiré un poco en la cama y en cuanto mi mano chocó con algo recordé que no estaba solo y que a mi lado se encontraba esa chica pelinegra que no dejaba de hacer preguntas hace unas horas. Me acosté de lado de modo que tenía un primer plano de su rostro y vaya que era sumamente hermosa ahora entendía porque me hechizo apenas la vi hace un año hasta el punto de ahora tenerla en mi cama aunque no como quería. No podía dejar de lado que me se

