➹Samara Carlsen➷ Luego de la llamada que me hizo el tal Astor, quedé intrigada. Él me prometió que iría a la casa grande para entregarme las pruebas, así que tras haber acompañado unas horas a la señora Christine, me fui con ella a la casa. Ella estaba afectada cuando el doctor le dijo que el señor Enzo permanecerá inconsciente por tiempo indefinido. Los demás no regresaron al hospital, por tanto, yo conduje su auto, ya que Christine no fue capaz de controlar el volante. En el momento en que entramos, una Ginebra preocupada nos recibe. Su mirada se va hacia atrás y sospecho que está buscando a su esposo, sin embargo, no ha venido con nosotras, lo que parece decepcionar. —¿Cómo les fue? —pregunta ella—, ¿está bien el señor Enzo? —Está fuera de peligro, pero debemos esperar a que despie

