➹Samara Carlsen➷ La mañana es fresca y cálida mientras tomamos el desayuno en la pérgola del jardín, cubriéndonos del sol de primavera. Mi tío ha podido salir de la cama; aunque el doctor le recomendó que se mantuviera en reposo, él insistió en que no aguantaba aquel modo de mantenerse acostado sin hacer nada, además, su herida, pese a ser profunda, ya no representa peligro a menos de que un esfuerzo extremo la vuelva abrir. Nadie en la casa permitiría que eso suceda, pues nos hemos dispuesto a estar pendiente de mi tío. Mi prima dijo que no iría a trabajar, Eloise le hizo saber que no lo perderá de vista y yo, sin duda me comprometo a estar a su disposición. No sé qué tanto pueda cumplir con mi promesa, puesto que Eloise no me permite acercarme demasiado a mi tío. Ella me ve como una a

