POV Aidan Wright Si hay una virtud que no tengo es la paciencia, no sé como funciona eso. Y en definitiva hay personas que les gusta jugar con mi límite, no lo digo solo por qué Samara me hace esperar dos horas en la entrada, es por el sonido insistente de la bocina que viene desde afuera. Sé perfectamente de qué idioma se trata y no estoy de humor para las tonterías de Nicolas. —Estoy lista —dice Samara bajando las escaleras—. Qué es esa bocina insistente. —Tú lo has dicho, una bocina. Ella rueda los ojos. No me gusta cómo lucen, el marrón no es su color, pero volver a ver esos azules no me gustaría, sería un amargo recuerdo de todas las veces que la muy descarada me mintió mirándome con esas pupilas semejantes al diamante. —No tienes que responder con dos piedras en la mano. —Ella

