Una mañana de pícnic II

2101 Palabras

➹Samara Carlsen➷ Lo que me sorprende de la situación, no es el hecho de que Nina le haya llamado “tu amada” a la mujer que viene con Aidán, sino que eso comprueba lo que ya me temía, y es que existió algo entre Mary y mi cuñado, por eso ella está aquí. —No es mi amada, Nina —dice William de mala gana. —Ustedes los Wright son buenos para negar las cosas. Pero como quieras, muchacho. Nina se agacha junto a la niña para mostrar los aperitivos. Mientras mi cuñado me mira como queriendo leer lo que estoy pensando de él ahora. —No le hagas caso, es peor que el idiota de Nicolas —me dice. —Yo sé que tu esposa es Ginebra y debes quererla. —Debo. Sí. Lo dicen sin convencimiento. —¿Qué haces aquí? —le pregunta William a Mary, observándola con una mirada mordaz. —Tengo derecho a estar aquí,

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