Capítulo 96. El comienzo del derrumbe de Francisco. Francisco salió indignado de la oficina sin mirar atrás, Camille le había dado un golpe bajo, lo había humillado como él muchas veces la humilló en el pasado. La puerta se cerró, pero el golpe seco todavía vibraba en los pasillos. Los empleados que lo vieron pasar fingieron estar ocupados, pero era imposible no notar cómo esquivaban su mirada… como si su sola presencia los quemara, como si supieran que algo en él acababa de romperse. Y él lo sintió. Ese quiebre, esa ruptura. Ese calor frío que subía desde la boca de su estómago hasta la nuca. Pero en estas dos semanas se había hecho a la idea de cómo sería estar frente a ella, y no pensaba darle el gusto de verlo perder el control. Él era un Montes, y esta empresa llevaba su apell

