Capítulo 22. Aquello que no sé nombrar Mark Siempre me ha parecido curioso cómo el destino elige los momentos más absurdos para ponerlas cosas de cabeza. Yo había vuelto solo a recoger a mi abuelo, cuando me contó que volverían al país, decidí ir por ellos en mi jet privado... quería asegurarme de que su salud estuviera bien para el viaje de regreso, y terminé en medio de una escena que aún me cuesta explicar. No sé qué fue lo que me detuvo primero. Tal vez la voz infantil en que me llamaron “hermano”. O quizá la forma en que esos dos pequeños cuerpos chocaron contra mis piernas, como si me hubieran estado buscando desde siempre. Adriano y Mateo corrieron hacia mí como si hubieran esperado ese instante toda la vida. Los había visto solo dos veces en mi vida, pero desde su nacimient

