—Me encanta que te guste mi amor— dijo Nolan, que a este punto estaba súper excitado Ella tenía su pene en una de sus manos y lo movía rítmicamente provocando en el sonidos roncos por el placer —¡Mmmmmm, oooh que divino mi amor!— La voz de Nolan era más un gruñido, lleno de placer. Siguieron llenándose de caricias eróticas y dándose placer rico, él metió dos de sus dedos en su cavidad íntima, ella se arqueaba para sentir un placer más profundo; él usó uno de sus dedos para lubricar su orificio anal y también darle placer. Ella estaba en el borde del éxtasis cuándo él introdujo su dedo en su orificio trasero, sus jugos vaginales la tenían toda inundada y Nolan se preparó para penetrarla, su erección estaba al máximo; comenzó a abrir su entrada íntima con su glande sintiendo las suav

