La come libros.

1242 Palabras
La semana pasó lentamente o al menos así me pareció. No me tope a Harrison después de ese incidente fuera del edificio y para ser honesta, no quiero verlo. Zoe se veía muy molesta y no quiero j***r la única amistad que tengo aquí.   Cuando llega el viernes,  doy gracias al cielo porque viene el fin de semana. Es tan refrescante haber atravesado esta semana de una forma más tranquila que cuando llegue y me tope a ese idiota en la puerta de la dirección.   Meto varias cosas en el casillero y saco un libro que necesito para la siguiente clase; no me había dado cuenta de que el peligro estaba cerca hasta que toco la puerta del casillero y me hizo tirar todas las vainas al suelo.   -Ya extrañaba tus sustos. -me agacho para recogerlo mientras lo maldigo por lo bajo. -¿iras a la fiesta? -¿Fiesta?. -pregunto cuando estoy de pie nuevamente.-no lo...-cuando me asomo para mirarlo, esta tan cerca mío que siento su respiración contra mi rostro. -¿Vas a decir que no, come libros?. -me alejo de su rostro y lo observo. -¿Cómo me dijiste?. -coloca una mano en la puerta del casillero y se acerca poco a poco mientras la va cerrando. -Co-me-li-bros. -dice lentamente, a lo que simplemente rio con exasperación y le arrebato la puerta para cerrarla. -Tu estupidez me da tortícolis. -Y tu lindura toca mi corazón. -¿Debo enamorarme de ti con esa estupidez? -No.-se acerca y me acorrala en los casilleros, otra vez su cara está a centímetros de la mía pero esta vez no tengo escudo ni salida ya que sus brazos están a ambos lados de mí. ¡La concha de su madre! Sus intensos ojos azules están clavados en los míos y su aliento choca en mis labios. -¿Q..Q..Que tanto me ves?. -digo por fin. -Eres tan jodidamente hermosa. -esas palabras me dan repulsión y en respuesta, una risa burlona brota de mi garganta. -Eres la clase de hombre que me repugna. -No me conoces. -Ni tu a mí y sinceramente lo último que querría es conocerte. No me agradas y ahora menos.-me intento quitar de su prisión pero no me deja.  -¿Y eso porque? -Tal vez la chica ebria que tiraste en el edificio el otro día te de una pista.-se le tensa la mandíbula ante mi respuesta. -eres la clase de hombre que juega con una mujer y luego la bota cuando no le importa. Ni volviendo a nacer me fijaría en alguien como tú.-siento la adrenalina corriendo por mis venas por haberlo dejado colgando de un hilo. Paso por debajo de su brazo y doy unos pasos hasta que me sujeta los brazos y me atrae hacia él.-¿pero qué dem..-su mejilla choca con la mía, mi espalda está pegada a su pecho y mi corazón al parecer se quiere salir de mi pecho. -Son palabras fuertes para alguien que dice lo contrario con la mirada.-susurra en mi oído. Por lo que más quiera, que nadie nos vea en este momento. -Ni creas que seré una más en tu maldita lista de coger y jalar. -le digo al tiempo que trato de soltarme.-no tendrás nada de mí. -No quiero coger contigo Alissa y por lógica, no quiero irme de tu lado. -trago saliva y lo miro de reojo. ¿Pero este que madres se trae? Y porque mi jodido corazón esta tan desbocado hoy? -Harrison...-una chica lo llama y noto como me suelta lentamente. -¿nos vamos o qué?. -rio con ironía y comienzo a caminar hacia mi próxima clase. El muy  idiota me escupe esa porquería y tiene novia. ¡Cerdo canalla! -Oye Alissa...-me dice cuando estoy en la puerta.-sólo jugaba. -dice con su sonrisa de medio lado. ¿Y a mí qué? Y por lo que más quieras corazón, cálmate YA.   Fui a la biblioteca después de mi última clase en la que ni me pude concentrar por el desgraciado ese. Lo odio a él y a sus jodidos amigos que seguramente aprueban su comportamiento repulsivo de jugar con las chicas. -Tu eres Alissa White ¿cierto?. -observo al dueño de la voz. -Si ¿y tú eres? -Oh perdona, me llamo Jason. -Hola Jason.-gracias al cielo este chico me hizo volver a la tierra.-¿te puedo ayudar en algo? -Estas en la entrada de la biblioteca y yo vengo para acá.-dice sonriendo con vergüenza. ¡Que jodida vergüenza! Rápidamente abro la puerta y entro seguida por él.-He visto que vienes aquí todas la tardes. -Ah sí. Soy una especie de come libros.-no puedo creer que ahora me diga a mí misma como ese idiota me dijo. -Eres cercana a Harrison y es lógico que..... -Wow wow, no soy nada cercana a ese imbécil, lo detesto para ser completamente honesta. -Entiendo. -dice medio sonriendo.-¿hay algún problema si me  siento en la misma mesa que tú, ya que somos amantes de los libros? -Claro, no hay problema. -digo asintiendo ligeramente.-come libros. -Pues encanta ser come libros. -me dice con una sonrisa orgullosa. -Y a mí.-le devuelvo la sonrisa y tomamos asiento en la única mesa disponible.   Pasamos la tarde leyendo y dando nuestras críticas constructivas de lo que leíamos, la verdad no había tenido una charla sobre libros tan interesante como esta ya que no conozco a casi nadie aquí y a Zoe ni le importa esto.   Me doy cuenta que hemos pasado un buen rato sin dramas ni chicas borrachas o drogadas, es realmente agradable tener a un amigo normal como él.  Cuando me despido de él después de una larga tarde de lectura, me encamino al edificio de habitación pero me detengo en la entrada y mi sonrisa relajada se borra de golpe. Esta ahí con una pierna en la pared y un libro en la mano, parece esperar a alguien y por alguna extraña razón, pienso en la chica de la otra noche. Niego ligeramente para descartar cualquier idea sobre su motivo y sigo mi camino hacia la entrada, alza la vista del libro y la clava en mí.   -Alissa. -dice poniéndose  frente a mí para que me detenga. -Llamaré a Zoe. La buscas a ella ¿no?.-parpadea y su mandíbula se tensa. -No, a ti. -pasa su lengua por el labio inferior y se peina el pelo con nerviosismo. ¿Y este que mosco lo picó?. -lo que paso antes... -Escucha Harrison, no creas siquiera que me afectó toda la mierda que dijiste antes. Llamare a tu hermana.. -antes de irme me sujeta fuerte el brazo y me obliga a retomar mi lugar. -No importa si no afectó a tu jodido orgullo, es el mío el que se vio afectado por el constante rechazo que me das.-rio con ironía y clavo mis ojos en los suyos.-no me había dado cuenta de algo.-dice sonriendo ligeramente.-tus ojos son verdes. -eso borra mi sonrisa de golpe.-es el verde más jodidamente hermoso que he visto.-desvío la mirada por la vergüenza.-no hagas eso. -dice antes de  colocar el libro a un lado y alzar mi rostro con dos dedos sobre mi barbilla.-no bajes la cabeza.-me hace verlo directamente a los ojos.-tus ojos son como...La hierba del campo.-dice señalándolo. ¡Este hijo de su pinche madre! Sonríe dulcemente y sinceramente me está poniendo los nervios de punta. Me zafo de su agarre y me alejo. -Llamaré a tu hermana Harrison.-le digo cuando estoy lejos. -Alissa...-dice acercándose. -Basta.-le advierto antes de alejarme un poco más.-no sigas con esto, no funciona conmigo. -doy media vuelta y me encaminado al edificio sin darle tiempo de decir más.   He leído muchas historias para saber qué tanta mierda planea él sacar de mí y no le daré la ventaja.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR