Entro en la habitación y mi padre se apresura a llegar a mi lado. -¿Qué te pasó? ¿Quién te hizo eso?. -me miró en el espejo de la cómoda y veo mi labio medio partido y mi mejilla roja. Exhalo pesadamente y niego con la cabeza. -Tú esposa. -digo caminando hacia mi cama, donde mi hermana está sentada con rostro de preocupación, colocó mi mano en su barbilla y sonrió para tranquilizar ese gesto. Mi madre entra unos segundos después. -¿Me puedes explicar a qué se debe que le hayas pegado, Dania? -Tú no viste lo que vi. -¿Y que viste? -Estaba besuqueando a un vagabundo. -No es un vagabundo. -giro para mirarla. Debo salir en su defensa ya que no está aquí para defenderse él mismo.-es un buen estudiante y buen chico. -¿Es verdad eso que dice tu madre? -Por supuesto que es verdad, J

