— Sí —contestó ella, dándose la vuelta con una sonrisa que lo dejo sin aliento—. Y lo más importante, a Godzilla le gustaba el color rojo y siempre estaba buscando coches de ese color. — Si no recuerdo mal, tus padres tenían un coche rojo. — Sí —rio ella—. Mi padre nos ponía a vigilar a Alicia y a mí por si vería Godzilla y las dos nos quedábamos pegadas a la ventanilla mientras cruzábamos el puente. — ¿Os daba miedo? — Un poco. Pero lo que de verdad queríamos era ver a Godzilla —rio ella, apartándose el pelo de la cara—. Siempre era divertido viajar con mis padres y mi hermana. Vacaciones familiares — La clase de viaje que él no volvería a experimentar. Una punzada de dolor lo sorprendió. — Probablemente, Alicia le cuenta a sus hijos la misma historia —susurró él.

