Han pasado diez minutos desde que colgué con mamá y sigo esperando a que llegue con toda su furia para decirme algo como: «¡Mira que ahora si la has liado, Amorim! ¡Pudiste haber muerto! ¡Nos pusiste en peligro a todos por un tío que no conoces de nada!» Y sí, reconozco que puse a todos en peligro, pero, mejor arriesgarse que quedarse con las ganas ¿o no? Vale, que estamos hablando de gente armada hasta los dientes y con un pasado más oscuro que la noche… No obstante, en estas dos increíbles semanas pude descubrir que, a pesar del ambiente tan severo que nos tocó enfrentar, todavía hay personas que mantienen el corazón y los buenos sentimientos a flote; Hanna y Aatu son tremendo ejemplo de ello. Ahora, no voy a abogar por Demyan ya que, a pesar de haberme salvado, sigo desconfiando de su ¨

