—¿Cuándo saldrás de vacaciones? —Estoy de vacaciones —respondió con una sonrisa. —Cierto. —Golpeé mi frente por olvidar algo importante como eso—. Lo olvidé. —¿Tomaste tu medicina? —preguntó y dejó los cubiertos a un lado. —Sí. —Me levanté y dejé la servilleta en la mesa—. Iré al baño un segundo. Caminé hasta el baño y cerré la puerta en mi espalda. Me aferré al lavado y reverberé mi rostro en el espejo. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué no me concentraba? Había algo malo en mí, podía sentirlo, aunque no entendía del todo qué era. —¿Por qué no le dices la verdad? —inquirió Ellie con las manos en mis hombros. —Porque tú no existes. —Si no existo, ¿por qué te excitas si mi toque no es real? Ella tiró de mi hombro para girarme. Impactó su boca contra la mía y descendió su mano por mi es

