La bala traspasó el corazón de Airto, el cuerpo de este cayó a un lado, e Ignacio llevó ambas manos al cuello mientras su respiración se regularizaba. Al escuchar aquel disparo, los hombres de Ignacio que se encontraban a las afueras de aquella bodega, corrieron hasta el interior. Al ver los cuerpos en el suelo se acercaron a Ignacio —¡Señor! —, Óscar lo ayudó a levantarse. —Estoy bien, Óscar—, llevó la mano a la herida. Estando parado observó el cuerpo de Airto. Aunque ese no era el final que quería darle, pero no le quedó de otra que matarlo con un balazo. Era su vida o la de él —¿Mi padre? Robert se encontraba frente al cementerio, junto a algunos hombres había decidido llevar a David a la tumba de su tía para que este se despidiera de su madre. David limpió la tumba retirando l

