Clarice se encontró con Travis esa noche. Se citaron en un hotel en las afueras de la ciudad. No habían programado aquella reunión, pero él estaba ansioso por verla. Y ella no dudó un instante en ir a la cita. Ni siquiera se lo pensó cuando él la llamó para pedirle que se vieran. Al llegar a la habitación que le había indicado, lo primero que hizo fue lanzarse sobre él para abrazarlo y llenarlo de besos, desahogando así todas las ansias que sentía. Travis tampoco hizo algo diferente a besarla. Con las manos veneró el cuerpo que tanto había anhelado y lo hizo estremecer por el placer con su boca. Se habían entregado tanto al amor que sentían que se atrevieron a experimentar de nuevo, aprovechando que él reaccionaba de forma positiva con sus caricias y sus atenciones. La mujer lo cabalg

