Clarice se sintió tensa durante el trayecto a su casa. La compañía de Tony ahora le resultaba algo inquietante. —¿Cómo has estado? —preguntó él atento a la vía. —Bien —fue lo único que a ella se le vino a la mente. —¿Y qué tal es el turno de la noche? —Más tranquilo. Por un momento hubo silencio mientras el hombre atravesaba el tráfico de la mañana. —Hablé con Spencer para gestionar mi traslado al área de emergencias. Los ojos de Clarice se abrieron como platos. —¿Por qué? Si el área donde ahora estás es mucho más tranquila. Él torció el rostro en una mueca. —Ya estoy aburrido de hacer siempre lo mismo. Creo que necesito más acción —reconoció, con una sonrisa traviesa. Ella no pudo evitar sentir preocupación por aquella noticia. Eso significaría tener a Tony mucho más cerca, tra

