Capítulo 5- en el mecánico

2004 Palabras
El aroma de de cigarrillo estaba impregnado en el camión donde iban, era como si fuese algo natural, de seguro el conductor no sentía nada. Esto le recordaba a Harvey las veces que su padre fumaba y bebía en su portal, odiaba que lo hiciera, no le importaba que su madre estuviese muriendo de cáncer en los pulmones, el seguía fumando.  Mae de vez en cuando le brindaba una mirada a Harvey quien estaba distraído, pensando en lo repugnante que era ese olor, esperando llegar pronto al lugar y poder bajar de allí, además de estar preocupado por su auto que aún no había terminado de pagar al banco, ¿cuánto le costaría el arreglo?, se estaba convenciendo que este no había sido la mejor elección aceptar este viaje.  Luego de una hora aproximadamente, llegaron a un pueblo pequeño, mientras se adentraba el pueblo, las personas saludaban a su serio conductor, parecía que fuese muy conocido en el lugar.  El camión se detiene abruptamente, ambos miraron a su conductor, el estaba serio, los miraba como si ellos pudieran leer su mente.  - aquí les pueden ayudar con el auto- señaló hacia un costado, a lo que  parecía un taller  - ¿cuánto le debemos?- se apresura a preguntar Mae, aquello pareció ser una ofensa para el señor, el rostro fue de total desagrado.  - muchas gracias por el favor, que le vaya bien- Harvey intenta arreglar las cosas, el hombre no respondió,  solo volvió su rostro al camino, evitando mirarlos.  Harvey fue hacia la parte trasera del camión y empezó a desenganchar su auto, apenas fue desatado, el hombre arrancó el camión y se marchó.  - ¿qué le pasa? solo fue una pregunta- se quejó- se acomodó la chaqueta, luego roció su perfume- creo que ese olor quedó en mí.  - para ti fue una pregunta, para él una ofensa.  - ¿ofensa? pagaría su trabajo.  - ese el detalle, él no estaba trabajando, él estaba haciendo un favor, los favores no se pagan.  - en mi mundo no pasa eso.  - lo has dicho, en tu mundo- terminó de recoger la cadena del enganche- las personas de los pueblos suelen tomarse muy enserio el ayudar, lo hacemos de corazón- sonrió forzadamente, como especie de sarcasmo.  Para Mae era distinto este punto, estaba acostumbrada que cuando necesitaba ayudar a alguien, siempre se esperaba algo a cambio, dinero, ayuda, u otro servicio que pagara el favor, pero nunca gratis.  Harvey observa el lugar que se suponía que era un taller, parecía estar abandonado, un ruido de la parte trasero delató que alguien estaba allí. Caminó por el costado del lugar, era un terreno con algunos vehículos en reparación. Se acercó a una chica joven que estaba recostada en uno de los autos, pensó que estaba para arreglar su auto.  - disculpe ¿está el mecánico?- ella lo examina de arriba hacia abajo, examinando aquel hombre galante, luego de determinar que le gustaba sonrió.  - ¿en que te puedo ayudar guapo?- de inmediato Harvey se ruborizo, no solía recibir elogios, menos de una chica atractiva, que a pesar de llevar una ropa holgada, se veía bonita.  - ¿es usted el mecanico?- Mae lo había seguido en silencio, no se imaginaba que aquella chica fuera el mecánico, al verla la chica la observa con desagrado, claro está que su comentario no había ayudado para nada.  - sí, ¿algún problema con eso? - no, todo bien- Harvey quería evitar algún altercado, suficiente con su comentario de hace un rato, además, le había agradado la chica - ¿es tu novia?- la miró con desagrado, Mae era muy distinta a ella, no solo en la vestimenta.  - ¡no!- contestan al unísono, intercambian una fugaz mirada para luego volver a ver a la chica.  - bien- vuelve a sonreír, aquella noticia la volvía a poner de buen humor- dime, que puedo hacer por ti- se acerco hacia el, ignorando completamente a su compañera.  - mi auto, se averió en el camino, un señor... no me dijo el nombre, nos trajo hasta aquí, quería saber si puedes repararlo.  - debe ser Elí, suele pasar por el camino del bosque, hace un mes trajo a una pareja de turistas algo desorientados- luego rió como si recordara algo- ¿donde esta el auto? - está al frente- ella de inmediato se dirige hacia el auto, Mae y Harvey la siguen.  - ¿dejarás que repare tu auto?- dijo en susurro mientras seguían a la chica.  - sí sabe hacerlo, claro que la dejaré.  - no creo que sepa.  - ¿por qué es una mujer? creo que eso es algo sexista, y ofensivo, aún más viniendo de una mujer  - no es por eso, solo que es una niña, ¿cuántos años puede tener? 15? - veintiuno, lo que me hace totalmente legal- le guiña un ojo a Harvey, el sonrió con picardía. Mae no le agradó, sino fuera por el poco tiempo que llevan conociéndose, podríamos asegurar que estaba algo celosa- por cierto, me llamo Penelope- aquel comentario, claro está, era para Harvey.  - Soy Harvey, ella es Mae, venimos de Nueva...- Mae le da un pisotón- auch!- se quejó  - Nueva Jersey, somos de allí- ella asintió, luego abrió el capó del auto, empezó a manipular el motor, revisando la maquinaria.  - ¿eso por qué fue?- le pregunta en voz baja - no podemos revelar todo de nosotros, son desconocidos.  - al igual que tu- ella entrecerró los ojos molesta.  Harvey aprovechó el momento para observar con mejor detalle a su mecánico, era una chica muy bonita, bien canela, cabello oscuro, estaba trenzado en dos cola, con una silueta bastante acorde.  - límpiate, te estás babeando- le susurró Mae  con cierto grado de hostilidad, él la miró con una sonrisa, le parecía gracioso la actitud de Mae.  - es la batería- se apartó del auto satisfecha.  - lo dije- comenta Harvey victorioso- ¿puedes reemplazarla? - sí, solo que no tenemos de este tipo aquí... podría llamar a mi padre que viene de la ciudad, para que traiga una.  - perfecto, ¿cuánto debemos esperar? - preguntá Mae ansiosa, pensando que solo seria un par de horas.  - estará listo para mañana.  - ¡no! debe ser hoy, no podemos esperar hasta mañana, ¿no hay otra forma? - no, mi padre trabaja en la ciudad, viaja todas las noches, cuando llegue puedo hacer el cambio, pero no es recomendable que conduzcan el bosque de noche, suele haber muchos accidentes. ustedes ya tienen experiencia es eso- bromeó  - no podemos quedarnos- Mae le dice a Harvey, el estaba pensando en este momento que debía regresar a Nueva York, pensaba que lo mejor para él, era volver, presentía que el viaje seguiría lleno de estas inconsistencia.  - puedes tomar un autobús hacia la ciudad, salen cada tres horas- miró su reloj- en dos horas sale el próximo- Mae estaba enojada, antes que pudiera decir algo Harvey la interrumpe.  - ¿donde podemos pasar la noche?- Harvey pregunta  - hay un hostal pasando la parada del autobús- ella se aparta por completo del auto,  se acerca a él- pero si quieres tengo una habitación vacía en mi casa.  - ¿para los dos?- pregunta Mae, al parecer no había entendido la referencia.  - No, solo uno- contestó Penelope.  - iremos al hostal- contestó Harvey nervioso, aunque le había gustado Penélope, debía hablar con Mae- muchas gracias por la oferta.  - como quieras... solo que, la dueña es algo tradicional, no acepta a dos jóvenes que viajen solos, como ustedes, deben decir que son esposos o de lo contrario no habrá habitación.  No era una idea que le agradara a ninguno de los dos, pero no pusieron objeción, necesitaban donde quedarse, aunque Mae se rehusaba a quedarse más tiempo.  Mae maquinaba en su cabeza opciones para poder seguir el viaje sin retraso.  - comamos algo antes de decidir qué hacer- propone Harvey, necesitaba hablar con ella, una comida es un buen momento para hablar. - pensé que ya lo habías decidido- Mae caminaba sin ánimos.  - dije lo más práctico, creo que es lo más sensato... aunque quiera no puedo irme sin mi auto.  - este atajo ha hecho que nos atrasemos más.  - lo sé, me he dado cuenta de eso, y lo siento, no fue mi intención, creeme no quiero demorar más de la cuenta, por si no lo recuerdas debo regresar a Nueva York solo- aquello no lo había pensado Mae, estaba tan enfocada en llegar a Luisiana que no había pensado en su compañero- lo que me hace pensar, tal vez debamos terminar el viaje hasta aquí, pienso que si vuelvo es mejor, bueno volvemos.   - ¡piensas dejarme aquí! ¡qué idiota eres!- se enojó, empieza a caminar para apartarse de él.  - ¡No! pensaba llegar hasta la ciudad más cercana.  - no importa, me dejaras sola, si hubiera querido ir sola lo hubiera hecho desde Nueva York, gracias por tu servicio, ahora me dejas en medio de la nada- empezó  a buscar algo en su bolso.  - ¿qué haces?- estaba confundido por su inesperada busqueda en el bolso.  - busco tu paga... ¡rayos!- no encontraba su cartera.  - no debes hacerlo. - tu si estabas trabajando, debes aceptarlo.  - no lo haré.  - te contrate para eso- aquel comentario fue algo bajo, no por el contenido, sino por el tono y el contexto en que lo dijo, ella extendió la mano, pero no lo acepto- como quieras...- volvió al camino.  - ¿a dónde vas? - ¡esperaré el autobús! Por lo menos esa sí me llevará a Luisiana- gritó a la distancia.  Harvey se quedó en medio de la calle, sin saber a donde ir, no se iría sin el auto, debía esperarlo. ¿pero dejaría a Mae sola? Vio un restaurante muy pequeño, tal vez el único del pueblo. Entró al lugar, pidió un plato del día, mientras pensaba qué hacer con Mae y el viaje.  "Estoy poniéndome en peligro"  " es un viaje muy largo de vuelta" eran pensamientos que venían a su mente, trataba de convencerse que era lo correcto dejar aquel viaje y regresar a calle,  por otra parte los pensamientos era: "no puedes dejarla sola" "diste tu palabra" - joven, me da otro plato para llevar- le pidió a la mesera.  -  de inmediato- Unos minutos más tarde la mujer volvió con el plato.  Al terminar de comer,  caminó hacia la parada del autobús, en su trayecto practicaba en su cabeza que le diría, cómo le pediría disculpas, Mae estaba allí, con rostro rojo de haber estado llorando, Harvey se sintió mal, no le agradaba ver a una mujer llorar, de inmediato recordaba a su madre en sus peores etapas.  - ¿qué haces?- pregunta Mae al ver que Harvey se sienta junto a el, aun tenia una voz frágil del llanto. El no la miro a los ojos, le era difícil.   - pensé que tendrías hambre-pudo decir, respiró profundo,  extendió su mano con el plato de comida, ella no lo tomó, lo puso junto a ella- es tarde, comer siempre hace bien.  - no debes preocuparte, en- miró su reloj- una hora y treinta minutos estaré lejos de ti, ya me las arreglaré.  - no lo harás- ella se sorprendió- te debo una disculpa, te di mi palabra, debo cumplirla, cuando acepte el trabajo estaba consciente que debía volver solo. Como todo un caballero debo cumplirla.  - no quiero obligarte, ya te hice pasar un muy mal rato, con mis suerte no pasará mucho tiempo para que pase algo peor que esto.  - no lo haces, quiero hacerlo- sonrió, ella limpió su rostro- a pesar de todo me he divertido en este último día... la comida esta muy buena, tener algo en el estómago hará que estés de buen humor para ir al hostal- con recelo tomó el plato- espero aun agradarte para ser tu esposo falso.  - trataré de ser fuerte.  
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