Llegar a casa fue un alivio para los tres, por fin podían descansar de verdad, sin tener miedo que alguien estaba pasando sus talones, estaban fuera de cualquier radar. Para Harvey era un respiro de la ciudad, cada vez que venía a casa se enfocaba en Luna, hablar con ella y prestarle atención. -Solo no hagan ruido, es muy tarde, mi abuela debe estar durmiendo- Harvey hablaba en susurro, las chicas asintieron, solo querían entrar para poder dormir. Harvey abre la puerta con el menor ruido posible, enciende las luces. - bienvenido a casa- los tres saltaron de un susto, la abuela de Harvey estaba sentada el sofá, sonrió, aquello parecía una escena de una película de terror. -Abuela, eso fue aterrador, ¿por qué estabas a oscuras? - para mi defensa, estaba dormida- se levantó, caminó

