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358 Palabras

22 «Ha llegado la señorita Iole. Tommi, saluda». «Hola», dijo éste sin soltar el mando de la Wii. «Pero no está bien pasarse todo el tiempo delante de esas cosas», se apresuró a decir la señorita Iole, en respuesta al saludo del niño. «Déjelo un poco más: ya ha hecho todos los deberes». «Muy bien. Si usted lo dice… El niño es suyo». «Menos mal», pensó Tommi, aunque la señorita Iole era siempre muy amable con él y sobre todo le preparaba dulces bonísimos. «Vete a la cama y déjate de historias, por favor». «De acuerdo», respondió maquinalmente el niño, mientras un gran mono cabalgaba un rinoceronte, que aplastaba gruesos sapos verdes, tras lo cual se desplomó en un game over justo después. «Señorita Iole, ¿viene a jugar?», preguntó el niño, con la esperanza de que un adulto lo ayuda

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