Félix Desperté cuando sentí el leve tirón en el costado derecho, era una presión conocida pero inevitablemente incómoda. No abrí los ojos de inmediato, simplemente me deje llevar por el pequeño cosquilleo que recorrio mi cuerpo y reconocí ese tacto antes incluso de pensar en él. Eran sus manos y aunque llevaba guantes, podía sentirla. No era el dolor lo que me había despertado, sino la forma en que se movía, precisa, cuidadosa… como si supiera exactamente hasta dónde llegar sin lastimar. Abrí los ojos despacio y ahí estaba... Azzurra, tenia un nombre tan hermoso como ella. La tenia tan cerca que pude distinguir el pequeño pliegue de concentración entre sus cejas, el modo en que fruncía apenas los labios cuando algo requería más atención. Su cabello castaño caía hacia adelante, roz

