Theo Cuando sonó mi teléfono supe, antes incluso de contestar, que algo estaba cambiado para siempre. No quería hacerme ilusiones, porque Adriana ya habia tenido algunas contracciones dias pasados, pero el momento aun no llegaba, pero ahora todo parecía indicar que sería el dia para conocer a nuestro pequeño. —Señor Montanari… Adriana comenzó con contracciones, ya no parecen falsas alarmas — mencionó su asistente y justo ahi todo cambió para mí. No recuerdo haber colgado, no recuerdo haber tomado las llaves y mucho menos si me coloque bien el saco, solo recuerdo el latido ensordecedor en mis oídos y una sola idea golpeándome el pecho hoy era el día. Félix condujo como si el mundo se hubiera reducido a una sola ruta, no habia tiempo de llamar a un chófer y yo no estaba en condiciones d

