Capitulo 16

2169 Palabras

Adriana Nunca pensé que la vergüenza pudiera sentirse tan física como si se me atorara en la garganta, como si calentara mis mejillas hasta arder. Caminar por el pasillo hacia la habitación de Theo fue una eternidad, mi vestido estaba atorado. El cierre simplemente no quiso bajar, y después de varios intentos desesperados frente al espejo… no tuve opción. Respiré hondo tres veces antes de tocar la puerta. Y aun así, cuando él abrió, sentí que se me aflojaban las rodillas. Hubo un silencio pequeño, uno que me hizo pensar que quizá estaba pidiendo demasiado, que quizá lo incomodaba, o que tal vez… ni siquiera quería estar cerca de mí. Pero entonces sentí sus dedos, tibios y cuidadosos, rozar mi espalda. Un estremecimiento me recorrió entera, era ridículamente involuntario e imposibl

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