Theo Deje a Adriana en su estudio con un beso suave en la frente, intentando grabarme esa imagen suya, tranquila por fuera, aunque yo sabía que por dentro estaba luchando con demasiadas cosas al mismo tiempo. Cerré la puerta del auto con cuidado y me prometí, una vez más, que nada ni nadie volvería a ponerla en peligro. La noche anterior no había terminado como ninguno de los dos esperábamos, pero al menos al día siguiente me había asegurado de que la seguridad en casa incrementará y solo esperaba que esto no volviera a suceder. El trayecto hasta la empresa fue silencioso, mi mente no dejó de repasar la forma en que Isabella había cruzado ese límite que jamás debí permitirle conservar, el acceso a mi casa y a mi vida. Pero apenas crucé la puerta de mi oficina, Félix ya me estaba espe

