Capítulo 53 - Siempre hay una razón superior

1924 Palabras

Amaba este lugar, siempre le dije a José Eduardo que nos viniéramos a vivir a Chile, reconozco que lo quería por un acto egoísta, para dejar el pasado atrás. Hacía mucho frío, por más que la calefacción se encuentre encendida, miré a mis dos hijos, dormían plácidamente. Puse almohadas en los dos lados y corrí a bañarme; me daba pavor que se despertaran y se cayeran de la cama. Al salir, María Paula estaba despierta, la cargué y bajamos al comedor. Todos se encontraban arreglados, había una cuna de madera a un lado de las escaleras. Debía regresar por el niño. —Me acordé de que nunca botamos la cuna de José Eduardo, ya Arelis la limpió y arregló y como pasamos más tiempo en la planta baja podemos tener ahí a los bebés, es bastante grande. —¡Muchas gracias! —Le pedí el favor a Arelis para

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