—Patricia, me dijiste que en su oficina te lo advirtió. Tú lo fuiste a buscar, sabías que él te trataría de esa manera y, aun así, lo buscaste. Es como si uno te dijera, no metas las manos al fuego por qué te quemas y corres a comprobar si es cierto. —bajé la mirada—. Es muy fácil decir pobre Patricia, pero te lo he dicho, tú cometiste infinitos pecados en tu pasado y debes de redimirlos. » Profanaste tu cuerpo, te prestaste para cometer adulterio cuando te acostaste con hombres casados, deshonraste a tus padres, mentiste. Ahora eres una mujer diferente de la cual me enorgullece, pero eso no significa que en su momento cometiste dichos errores. A eso súmale que postergaste tu redención, la verdad te habría liberado desde hace mucho, pero no hiciste caso. » Ahora debes pagar por tus peca

