Capítulo 32

972 Palabras

Amaya —Okiro! —gritó mi padre en la mañana siguiente. Me levanté apresurada y sin querer me enredé en las sábanas, a tal punto que caí de boca y me golpeé la frente con el piso. Escuché una risita y al voltear, Dai estaba feliz de ver mi tragedia volviéndose una terrible realidad. —¿Qué es lo que pasa? —pregunté con el corazón acelerado para que no vieran debajo de la almohada el k****e. El iPad la había guardado bien, pero me quedé dormida y tenté al diablo, solo que no fue más rápida de lo que debía. —te dije que harías entrenamientos en el Dojo, así que alístate, volverás a practicar de cero para calentar tus músculos, necesitas algo de actividad muscular. No le perdía razón, así que cuando ellos salieron, me enderecé y respiré hondo, me bañé y cambié, encontrándome con un cóm

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